Mas vale tarde que nunca

Son muchas las incidencias en las obras y los errores que se cometen. Algunos de estos tienen mayor repercusión que otros, quedándose estos últimos como mera anécdota, mientras los primeros pueden lastrarte indefinidamente. Reciéntemente, en la obra, estuvimos a punto de caer en este último caso. Sucedió cuando en una reciente visita de obra, el instalador de la climatización, el apreciable y gran profesional Miguel Angel de Frihosba, preguntó como se había resuelto la evacuación de las aguas de condensación de las máquinas fancoils interiores de impulsión de aire climatizado. Se evidenció en ese momento el craso error. Las miradas de uno a otro fueron fulminantes. Se había conectado la evacuación de esas aguas al sistema de evacuación de aguas residuales generales del edificio. Esto significaba que se corría el riesgo de que puntualmente pudieran impulsarse malos olores a través de los fancoils. No hubiera sido este el primer caso ni el último en instalaciones similares. Toda la instalación estaba acabada y tapada por los tabiques. Lo de siempre,  ¿ porqué no se dijo antes ? Tu ya lo deberías saber,…etc…, el uno por el otro y la casa sin barrer. Algún que otro reproche, siempre dentro de un tono de cordialidad y educación, como debe ser. Pero el problema estaba servido. ¿Pero seguro que habrán malos olores? Seguro no, pero podría ser,…

Para resolverlo hemos aplicado una solución sencilla a primera vista, pero aseguro que dificil de ejecutar e ingeniosa dada la situación. Se ha realizado una pequeña red de evacuación paralela a la red general sólo para las aguas de condensación de los fancoils. Pero la conexión de esta nueva red con la del resto del edificio (aguas residuales y sucias), se producirá previo vertido del agua de condensación en un pequeño depósito, y por la parte inferior de este. En la parte superior del depósito se extraerá el agua, vertiéndose entonces en la red general. Por tanto el agua que siempre quedará dentro del depósito hará de sifón y tapón, evitando el paso de malos olores hasta los fancoils. Pura ley de vasos comunicantes.

Imagen del pequeño depósito que evitará la entrada de malos olores. Tecnología punta.

Finalmente, sin la intención de aportar nada nuevo al mundo laboral, quiere recordarse la importancia del trabajo en equipo. Un buen trabajo en equipo también se basa en la aportación de cada uno de sus integrantes. Muchas veces, la persona integrante de un equipo o grupo de trabajo (y una obra lo es)  se guarda de hacer públicas muchas cosas por temor a ser responsable de algo que en principio no le pertoca. Cuantas veces se ha oido aquello de : “es su problema”. Esta persona, es incapaz en este caso, de darse cuenta de que no haciéndolo público, puede convertirse en ese momento en “cómplice del delito”. Que importante es intentar aportar, escuchar al que aporta, y luego decidir en coordinación con todos aquellos que intervienen en el grupo, en el equipo. En un proyecto todos somos igual de importantes (otra cosa son las funciones de cada uno), y para el éxito de este, es tan decisivo implicarse en él, como hacer que los demás se impliquen. Este es uno de nuestros objetivos, y a uno le satisface comprobar que los intervinientes se implican de tal manera en el mismo, que bajo el riesgo de un serio conflicto aportan aquello que creen es beneficioso para el proyecto, aunque sea tarde. Muchas gracias a Miguel Angel y a todos los que se están implicando de una manera tan auténtica en el proyecto del Hotel del Sitjar. Y recordar : Mas vale tarde que nunca.